El regalo de decidir

Desde hace unos meses mi vida tomó un giro bastante inesperado y de grandes dimensiones (literalmente dejé todo lo conocido y crucé el charco) y esto hizo que necesariamente tuviera que salir de muchas cosas que habían sido significativas para mi y de otras que simplemente estaban ahí guardadas porque no era el momento de tirarlas.

En ese ejercicio duré casi un mes. Sacando todo, clasificando, decidiendo si estaba lista para salir de eso y luego entregándolo sin apegos ni dolor. No fué fácil para nada pero la sensación de liviandad valió la pena pues me dió la energía que me estaba haciendo falta para emprender el cambio, el viaje, con toda la actitud de apertura y entrega.

Luego vinieron las despedidas de aquellos que tanto amo. Yo no quería hacerlo pues no sentía que me estuviera llendo a un exilio, pero me di cuenta que en realidad por un buen período de tiempo no los iba a ver y que cualquier cosa podría pasar, así que busqué los medios para despedirme (cafés, comidas, llamadas, chats y hasta viajes chamánicos) y tampoco fue fácil, especialmente porque por mi trabajo he construído con los padres de mis pacientes, una relación estrecha y amorosa que eché de menos. Aparecieron muchas muestras de cariño y sobretodo de gratitud que llenaron aun más mi alma de fuerza y de voluntad para seguir adelante con la convicción de que el Amor es el mejor incentivo que existe.

Y así fui cerrando ese ciclo, entre nostálgica, atemorizada y agradecida, pero no sin darme cuenta que así nos sentimos siempre que vamos a cambiar o a enfrentar lo desconocido. Así se siente un niño cuando va a entrar al sistema escolar por primera vez; un adolescente cuando se gradúa del colegio y se enfrenta a elegir la carrera que “marcará de qué va a vivir”; los padres cuando llegan los hijos, deseados o no; los hijos cuando sus padres deciden separarse o moverse de ciudad; una persona que está aburrida de su trabajo y decide renunciar sin tener claro el panorama, etc. Esa sensación de pánico, de aferrarse a lo conocido, de angustia, de incertidumbre, es lo que muchas veces nos detiene y nos impide conseguir lo que soñamos.

Hoy mi reflexión para todos es que en esta época de regalos, el mejor regalo que podemos darnos es el de DECIDIR. Dejar de posponer nuestros sueños y de que el miedo sea mayor que la voluntad, pues lo peor que puede pasar es que nos equivoquemos y aprendamos lecciones nuevas, ¿y no vinimos a eso al mundo, a aprender?

Yo hoy decido que tengo todo lo que necesito para ser exitosa, próspera y feliz y les deseo a todos la fuerza para vencer el miedo y la oportunidad de decidir y conseguir lo que se propongan.

FELIZ NAVIDAD!!

Andrea.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.